Hace unos dí­as me tocó acompañar a una familia que no solo preparaba el parto de su segundo hijo, preparaba también una ilusión.

Los especialistas le habí­an dicho que sus caderas eran muy estrechas y que no podrí­a dar a luz a su hijo de forma natural. Si bien ella se sentí­a desanimada, algo en ella le decí­a que SI era posible. Inició su búsqueda: el apoyo de su familia, profesionales que confiaran en ella, un lugar donde fuera escuchada con mucha paciencia, a parte de hacer un trabajo de recuperar la confianza en su cuerpo y sobretodo, el trabajo de desear sin apego al resultado. Su triunfo serí­a intentarlo.

Con esta disponibilidad y alegrí­a empezó su parto. Me siento muy agradecida de lo aprendido al acompañar a esta tremenda mujer y a su preciosa familia.

Ximena, Doula en Suiza