“Mira profundamente la naturaleza y comprenderás todo” Albert Einstein

Ese fin de semana, se dió a conocer el veredicto de unos jueces que aseguraron que la mujer violada por cinco hombres en Pamplona, no fue más que una víctima de acoso. La tristeza, la impotencia y la sensación de desamparo que nos quedó a todas era tremenda.. teníamos que hacer algo. Salimos a la calle a protestar. Se generó además un movimiento en las redes sociales que bajo la etiqueta de #cuentalo: las mujeres empezaron a hablar, a contar cuando ese profesor les tocó de manera inadecuada, o ese tipo en la calle les dijo algo.. Sugiero a todos los que crean que las feministas “exageramos”, que se paseen por las redes buscando la etiqueta.

A esta mamá la acompañaba por segunda vez: el nacimiento de su primera hija fue de los primeros partos que acompañé y desde luego una experiencia inolvidable. Esa noche la hija mayor se fue a dormir pronto, dejó que la pareja disfrutara de un momento a solas, de una conversación sin ser interrumpidos.. esas cosas que tanto extrañamos cuando nos convertimos en padres. Después de la cena, ella le pidió diez minutos de su tiempo a el y le contó algo por primera vez. Pasado el desahogo, lo inminente llegó, el parto había comenzado. A medianoche me llamaron y al poco tiempo de llegar, la hija mayor despertó. El papá dejó su lugar, fue a buscarla y se quedó con ella en brazos mientras la pequeña intentaba encajar lo que estaba sucediendo: el tan esperado bebé, nacería esa noche.

Pasó un momento y la mamá me soltó la mano para dirigirse a su hija “voy a gritar, pero estoy bien. Es lo que necesitamos para que el bebé venga”. La mamá desde su trance se disculpó, sintió que algo que no estaba bien.. ese miedo que sentimos cuando estamos a punto de saltar, pero la hija le miró con tal intensidad que los miedos se disiparon: se sostuvieron la mirada con una fuerza que nos dejó a todos sin palabras. Me di la vuelta para buscar la cámara y el bello bebé ya estaba en los brazos de su mamá.

Esta mamá había soñado con un parto rodeado de mujeres. Esa noche llovía después de una semana de calor primaveral. Había luna llena, pero todos sabemos que el movimiento feminista, de no callarse los abusos, de nombrar la violencia, de no sentirnos niñas buenas, de saber gritar, de poder mirar, fue lo que trajo al mundo a ese pequeño. Dicen que cuando pares, tus ancestros están pariendo contigo, estoy convencida de que esa noche, todas las mujeres parimos junto a María.

Ximena Silva
Doula en Suiza